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miércoles, 31 de julio de 2013

RINCONES

En cada rincón tenía su historia. Cada uno significaba una cosa. En el garito de Huertas, aquel con una pequeña puerta, el de siempre, fue donde primero se besaron. En la Plaza de Oriente donde primero se dieron la mano. El museo del Prado en el único sitio en el que consiguieron no dirigirse una palabra. En el Retiro se tiraron horas tumbados en el césped. En el metro, ella gritaba y hacía el tonto y él, tímido, miraba hacia otro lado. Pero el mirador de Callao era suyo y de nadie más, es donde se enamoró de Madrid.

Los misterios de cada ciudad.

¡ABRA CADABRA!

sábado, 27 de julio de 2013

martes, 23 de julio de 2013

EL ARTE DE SONREÍR

Me gusta la historia de Van Gogh. Es una historia triste, una historia de un bohemio de su tiempo. Un hombre solitario. Incluso su oreja estaba solitaria. Sólo consiguió vender un cuadro en toda su vida. A su hermano Teo. Un día Van Gogh fue a visitarle y encontró que su cuadro era utilizado por su sobrino a modo de diana.

Pero entonces pasó el tiempo y Van Gogh murió. Fue entonces cuando se descubrió "La noche Estrellada", pintado desde la ventana del psiquiátrico.

El arte de cada uno. O cada uno con su arte.

Y es que el arte últimamente me recuerda a la historia de Van Gogh. Algo tan preciado, tan humano y peculiar, que apenas nadie lo tiene en cuenta. La cultura y el afán de descubrir los diferentes sentimientos de cada autor se pierden por la culpa de la educación anticreativa y antitodo que tenemos.

Pero bueno, todas las personas hacen arte, el simple arte de sonreír. La parte triste de la historia es que cada artista será recordado tras su muerte y no durante su vida, o incluso ni eso.

martes, 16 de julio de 2013

LA PÉRDIDA DE LOS PARPADEOS

Últimamente me doy cuenta de que o somos muy grandes o muy pequeños. Estamos rodeados de motas de polvo que únicamente vemos a contraluz. De estrellas que están a una distancia de tropecientos años luz. De invisibles bacterias que pueden facilitarnos el inicio de la vida. De galaxias en las que tal vez encontremos vecinos. De pequeños detalles que nos perdemos al parpadear. Un parpadeo que dura menos de un segundo, pero que es suficiente para que perdamos el amor deseado. Para que no podamos pedirle un deseo a una estrella fugaz. Para que no podamos apreciar el juego de saltos que da una gota de agua al caer.


Perderse maravillas no es tan difícil como suena.



lunes, 8 de julio de 2013

LA VIDA DE UN RAYO DE SOL

Tiendas de música. Sonrisas reflejadas en escaparates. Corazones rotos. Gorriones revoloteando por el cielo azul. Gente corriendo sin parar. Miradas vacías que se cruzan. Palabras que se pierden entre las pisadas de la muchedumbre. Historias de dos y de nadie más. Rayos de luz que nos dan la vida.

Pablo se encontró a Claudia en una de las callejuelas de Madrid. No podía mediar palabra. Estaba preciosa. Un rayo de Sol le daba en uno de sus tímidos ojos. Provocaba en su iris un color mágico. Claudia creyó verle, pero no pudo girarse y mirarle a la cara. Seguían con los corazones rotos. Nadie sabía su historia, tan solo ellos dos y un rayo de Sol que atravesó la ventana mientras reían en la cama.

La pequeña Raquel estaba entusiasmada por el vuelo de los gorriones. Gritaba "¡Pío pío!" y hacía que volaba. Le queda mucho por aprender y desilusionarse, sobretodo cuando conozca que no puede volar. Tenía 5 años y sus padres no eran capaces de decírselo. Era su mayor pasión, el poder volar. Un día paseaban por la calle y se cruzaron con una tienda de música. Un gran piano ocupaba gran parte del escaparate. Raquel se quedó pegada al cristal, sonriendo, asombrada con el elegante instrumento. Un rayo de sol quería aprender a tocar el piano y no dudó en apoyar sus luminosos dedos por las teclas.

Los viajes de un joven rayo de Sol.

Ese rayo de Sol decidió viajar al metro. Allí la gente estaba vacía. Iba todo el mundo absorto, sin mediar palabras entre ellos. Se cruzaban las miradas entre y no expresaban ni alegría ni tristeza, simplemente vacío. Las pocas palabras que se oían, se perdían entre los ruidos que emitían los trenes y las pisadas. Decidió el rayo viajero, que era el momento de morir, entrando en uno de los túneles del metro y perdiéndose entre la oscuridad.

miércoles, 3 de julio de 2013

90-60-90

Cada día me fastidia más. Es una cosa que me pone de muy mala leche y siento mi tono. Espero que a vosotros os pase lo mismo. Hable de la imagen que los medios lanzan sobre el físico de las personas. Estaréis hartos de escuchar hablar de este tema, supongo, y también habréis escuchado el típico comentario que se dice cuando sale el tema: "Eso es lo que dicen los gordos". Es el típico comentario que a quien lo ha dicho le obligarías a comerse una viga de hormigón. 

Cómo ha cambiado la historia
A lo que voy es a que me parece sinceramente vergonzoso que niñas de 10 años estén preocupadas por o delgadas y lo altas que son. Y que de mayor quieran ser como Fulanita porque pesa menos de 50 kg con una altura de más de 1'70. Y esto es lo que la televisión, las revistas e internet han logrado.

Aplaudo los anuncios de Dove, que presenta a mujeres normales de calle. Resulta que por pesar más de 50 kg no significa que se está gorda, ya que en la mayoría de los casos se está mucho más sana que las que se encuentran por debajo de ese peso. Y con esto no critico ni mucho menos a la gente que es así por naturaleza o que quiere estar así, sino a aquel que quiere divulgarla imagen como perfecta. Todos sabemos que la perfección no existe.

Y bueno, hasta aquí mi reflexión. si alguien se siente ofendido, lo siento.

¡ABRA CADABRA!


P.D. mágica: no sólo escribiré microcuentos y reflexiones, intentaré escribir recomendaciones de cine, música o teatro. Si queréis algín tema en especial, dejadlo en los comentarios.


martes, 2 de julio de 2013

LA HABITACIÓN DEL MUNDO

Hoy he empezado a soñar con la ciudad de París. He soñado con sus dedos entre los míos, paseando por sus calles. Esas calles en las que alzas la vista y te encuentras con la Torre Eiffel de fondo. El balcón del hotel daba vistas a la ciudad de Roma. El Colisseo era icreíble desde ese balcón. Veías como los gladiadores se enfrentaban entre ellos. Según nos íbamos juntos a la bañera podíamos contemplar como Colón llegaba a tierras americanas en sus tres naves. Al grito de "¡Tierra a la vista!" los marineros corrían a la proa deseando llegar y tocar la arena.

La puerta al mundo.
Según salíamos por el portal del hotel llegábamos a la Gran Muralla China. Nos gustaba dar largos paseos por ella. Si girabas la vista a la izquierda te encontrabas con el Big Ben marcando las seis en punto, el London eye y el Támesis cruzando la muralla. Si mirabas a la derecha podías subir en una góndola y surcar los diferentes canales de Venecia para contemplar los grandes palacios cuya puerta daba al agua. En cambio, si fijabas tu vista al horizonte no observabas más que un larguísimo camino hasta la Ciudad Prohibida.

Todos allí decían que era mejor no mirar hacia atrás, aunque alguna mirada era necesaria echar. Encontrabas la parte sangrienta de la historia. Aquella que no hay que repetir pero que hay que conocer.

Mi sueño terminó de vuelta en París. Para ser concretos, en la parte más alta de la Torre Eiffel. Contemplando la Luna apoyada en su hombro.